Investigaciones recientes han revelado una sorprendente habilidad matemática en los cuervos: la comprensión de la regularidad geométrica. Anteriormente, se creía que esta habilidad – la capacidad de distinguir formas con propiedades geométricas predecibles de aquellas sin ellas – era exclusiva de los humanos. Ahora, un nuevo estudio demuestra que los cuervos también pueden identificar estos patrones, desafiando nuestra comprensión de cómo se desarrolla la intuición matemática entre las especies.
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Resulta que los cuervos poseen una aptitud para la geometría previamente insospechada, lo que desafía la creencia de larga data de que tales habilidades son exclusivamente humanas. Un estudio innovador revela que estas aves pueden distinguir entre formas de cuatro lados que exhiben regularidad geométrica y aquellas que no. Este descubrimiento marca la primera instancia de una especie no humana que demuestra esta forma específica de intuición geométrica, según Andreas Nieder, neurobiólogo cognitivo de la Universidad de Tubinga en Alemania. Destaca la importancia de este hallazgo, afirmando que la afirmación de la exclusividad humana en la detección de la regularidad geométrica ahora está falsificada, “porque tenemos al menos al cuervo”.
Los hallazgos del estudio son particularmente notables porque los humanos, independientemente de su edad, cultura o educación, han demostrado consistentemente una gran capacidad para reconocer la regularidad geométrica en las formas. Sin embargo, se ha demostrado que esta capacidad humana inherente se extiende más allá de nuestra especie. Nieder sugiere que otros animales también pueden poseer un sentido innato de la geometría, pero esta área de investigación ha sido en gran medida pasada por alto en investigaciones anteriores sobre las habilidades matemáticas de los animales. Expresa su creencia de que esto es solo el comienzo y que es probable que investigaciones futuras descubran capacidades similares en otros animales inteligentes.
La investigación implicó la prueba de dos cuervos comunes en un entorno de laboratorio. El equipo de Nieder ha establecido previamente que las capacidades de conteo de estos cuervos son comparables a las de los niños pequeños humanos. Los cuervos, acostumbrados a trabajar con los investigadores, participaron en juegos basados en computadora diseñados para evaluar su comprensión matemática. Este entorno colaborativo permitió un proceso de prueba controlado y eficaz.
La configuración experimental implicó presentar a los cuervos una pantalla que mostraba un grupo de seis formas. Las aves fueron recompensadas con sabrosos gusanos de la harina por picotear la forma que difería de las demás. Inicialmente, los investigadores utilizaron figuras obviamente distintas, como un grupo de lunas con una sola flor. Esta fase inicial sirvió para familiarizar a los cuervos con la tarea y establecer una línea de base para su rendimiento.
Una vez que los cuervos comprendieron el concepto básico de identificar el valor atípico, los investigadores introdujeron formas más complejas, incluidos cuadrados, paralelogramos y cuadriláteros irregulares. A los cuervos se les presentaron conjuntos de formas donde el valor atípico solo era sutilmente diferente de las formas regulares. Por ejemplo, podrían ver cinco cuadrados perfectos junto a una figura de cuatro lados que estaba ligeramente desviada. La pregunta crítica era si los cuervos aún podían identificar el valor atípico incluso cuando las diferencias eran mínimas.
Los resultados, publicados en la revista *Science Advances*, demostraron que los cuervos eran, de hecho, capaces de distinguir las formas irregulares de las geométricamente regulares. Los cuervos exhibieron una clara comprensión de los ángulos rectos, las líneas paralelas y la simetría. Esta capacidad de detectar la regularidad geométrica fue inesperada, ya que ningún otro animal había demostrado previamente esta capacidad.
Los hallazgos del estudio son aún más notables al considerar los resultados de un estudio reciente sobre babuinos. Mathias Sablé-Meyer, neurocientífico cognitivo del University College London, que trabajó en ese estudio, señala que los babuinos, al ser primates mucho más cercanos a los humanos, no pudieron aprender esta tarea incluso después de un entrenamiento exhaustivo. Encontró el desempeño del cuervo “bastante impresionante” y reconoció la naturaleza convincente de la evidencia.
El descubrimiento plantea preguntas intrigantes sobre los orígenes de la comprensión geométrica. Nieder especula que las habilidades geométricas de los humanos pueden basarse en capacidades precursoras que son más frecuentes en el reino animal de lo que se suponía anteriormente. Espera que esta investigación fomente una mayor investigación sobre las habilidades geométricas de otras especies. Confía en que estudios futuros revelarán capacidades similares en otros animales inteligentes, expandiendo nuestra comprensión de las capacidades cognitivas en todo el reino animal.
Los cuervos muestran una notable capacidad para reconocer la regularidad geométrica, distinguiendo formas con patrones geométricos de aquellas sin ellos, una habilidad previamente considerada exclusiva de los humanos. Este descubrimiento, publicado en *Science Advances*, desafía las suposiciones existentes sobre la cognición animal y sugiere que la intuición geométrica podría estar más extendida en el reino animal de lo que se creía, lo que impulsa la necesidad de investigar más a fondo las capacidades matemáticas en diversas especies.
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