Jack Dorsey y Elon Musk recientemente encendieron un debate al sugerir la abolición de la ley de propiedad intelectual, una propuesta impulsada por las demandas de derechos de autor en curso contra las empresas de IA. La discusión resalta las tensiones en torno al desarrollo de la IA, los derechos de los creadores y el futuro de las plataformas en línea, particularmente mientras estos líderes tecnológicos navegan por sus propias empresas y batallas legales.
Jack Dorsey, cofundador de Twitter (ahora X) y Square (ahora Block), encendió un debate sobre la ley de propiedad intelectual (PI) con un conciso tuit: “borrar toda la ley de PI”. Esta declaración, hecha durante un fin de semana, inmediatamente generó reacciones y desató una discusión más amplia sobre el papel de la PI en la era de la inteligencia artificial y sus implicaciones para los creadores.
Elon Musk, el actual propietario de X, rápidamente se hizo eco del sentimiento de Dorsey, respondiendo con “Estoy de acuerdo”. Esta alineación entre las dos figuras tecnológicas, ambas conocidas por sus puntos de vista poco convencionales, preparó el escenario para una exploración más profunda de su postura sobre la PI. El momento de estos comentarios es particularmente notable, dados los continuos litigios que enfrentan empresas de IA como OpenAI, acusadas de infracción de derechos de autor en sus prácticas de entrenamiento de modelos.
Chris Messina, un evangelista tecnológico e inversor, intervino, sugiriendo que Dorsey “tiene un punto”. Messina argumentó que las multas automatizadas de PI y las “reglas de 3 strikes” para la infracción de IA podrían convertirse en un sustituto de la criminalización de actividades como la posesión de cannabis. Esta perspectiva destaca la preocupación de que las leyes de PI actuales podrían afectar desproporcionadamente a los creadores en el contexto del desarrollo de la IA.
Sin embargo, no todos compartieron esta opinión. Ed Newton-Rex, cuya organización sin fines de lucro Fairly Trained se centra en certificar prácticas de entrenamiento de IA que respeten los derechos de los creadores, criticó el intercambio Dorsey-Musk, describiéndolo como “Ejecutivos tecnológicos declarando la guerra total a los creadores que no quieren que el trabajo de su vida sea saqueado para obtener ganancias”. Este punto de vista opuesto subraya el potencial de conflicto entre las empresas tecnológicas y los creadores con respecto al uso de material con derechos de autor en el entrenamiento de la IA.
Lincoln Michel, un escritor, también ofreció una perspectiva crítica, argumentando que “ninguna de las empresas de Jack o Elon existiría sin la ley de PI”, y agregando, “Simplemente odian a los artistas”. Este argumento destaca la ironía de los líderes tecnológicos que critican la ley de PI mientras sus propios negocios se han beneficiado de ella. Sugiere que la crítica podría derivarse de un deseo de eludir los marcos legales existentes en lugar de una preocupación genuina por los creadores.
Dorsey elaboró su posición en respuestas posteriores, sugiriendo que existen “modelos mucho mejores para pagar a los creadores” y afirmando que el sistema de PI actual “les quita demasiado y solo busca rentas”. Esta declaración indica la creencia de que el sistema actual es ineficiente y favorece a los intermediarios sobre los propios creadores.
Nicole Shanahan, abogada y ex compañera de fórmula de Robert F. Kennedy Jr., respondió con un firme “NO”, afirmando que “la ley de PI es lo único que separa las creaciones humanas de las creaciones de IA”. Propuso una discusión sobre la reforma de la ley de PI. Dorsey respondió, argumentando que “la creatividad es lo que actualmente nos separa, y el sistema actual lo está limitando, y poniendo los pagos en manos de intermediarios que no están pagando de manera justa”. Este intercambio revela un desacuerdo fundamental sobre el papel de la PI en la protección de la creatividad y el fomento de la innovación.
El acuerdo de Musk con Dorsey se alinea con sus declaraciones pasadas, incluida una declaración a Jay Leno de que “las patentes son para los débiles”. Esta perspectiva sugiere una preferencia por la innovación abierta y la creencia de que la PI puede obstaculizar el progreso.
Además, las acciones de Musk reflejan este sentimiento. Hace una década, Tesla se comprometió a no hacer valer sus patentes contra otras empresas que las utilizaran “de buena fe”. Si bien Tesla luego demandó a Cap-XX de Australia por patentes, la compañía declaró que esto fue una respuesta a una demanda presentada contra una subsidiaria de Tesla.
El interés de Dorsey en los enfoques de código abierto para las redes sociales, ejemplificado por su participación en el proyecto Bluesky, también respalda su postura. Aunque finalmente abandonó la junta directiva de Bluesky, esta iniciativa demuestra una preferencia por los modelos colaborativos y descentralizados. La directora ejecutiva de Bluesky, Jay Graber, señaló más tarde que la partida de Dorsey “liberó” a la empresa de parecerse al proyecto secundario de un multimillonario.
Finalmente, el contexto de este debate es significativo. La línea entre las conversaciones casuales de Twitter/X y la política gubernamental real se ha vuelto cada vez más borrosa. La participación de Musk en la administración Trump y su influencia en las decisiones gubernamentales, como los despidos masivos a través de su Departamento de Eficiencia Gubernamental, subrayan el potencial de que las opiniones de los líderes tecnológicos moldeen la política. Esto plantea preocupaciones sobre el impacto potencial de sus puntos de vista sobre la ley de PI y el panorama creativo más amplio.
Jack Dorsey y Elon Musk desataron un debate al proponer la abolición de la ley de propiedad intelectual, motivados por preocupaciones sobre derechos de autor en el entrenamiento de IA. Algunos están de acuerdo, citando la compensación injusta a los creadores y posibles sanciones por infracciones automatizadas, mientras que otros argumentan que es crucial para distinguir las creaciones humanas de las de IA y proteger a los artistas. Dorsey aboga por modelos alternativos de pago a creadores, y las opiniones de Musk se alinean con declaraciones anteriores que desestiman las patentes. La discusión resalta la evolución de la intersección entre tecnología, creatividad y política, planteando interrogantes sobre el futuro de la propiedad artística en un mundo impulsado por la IA.
Leave a Reply